Un hallazgo incidental, atención que salva vidas: Cirugía para extirpar el tumor pancreático de Lindsey
Después de un largo día de campamento de verano, Lindsey Scheyer, una niña de 11 años normalmente vivaz y enérgica, regresó a casa con náuseas y un dolor punzante en el abdomen. En el transcurso de la noche, su estado empeoró hasta el punto en que estaba vomitando e incapaz de mantenerse en pie por sí misma. Sus padres, Mark y Emily, la llevaron rápidamente a la sala de emergencias de Newton-Wellesley Hospital, donde recibía habitualmente su atención pediátrica de rutina.
Lindsey fue atendida por Peter Masiakos, MD, proveedor de pediatría de Newton-Wellesley y de Mass General Brigham for Children, dos instituciones que forman parte del sistema de salud Mass General Brigham. El Dr. Masiakos solicitó una ecografía que pronto confirmó su sospecha de que Lindsey tenía el apéndice inflamado (apendicitis). Agendó la cirugía para la mañana siguiente a fin de extirparle el apéndice.
Durante la apendicectomía, el Dr. Masiakos descubrió que su apéndice estaba mucho más inflamado de lo que se observa habitualmente en casos de apendicitis. En combinación con el dolor persistente y un recuento de glóbulos blancos persistentemente alto a pesar de la apendicectomía exitosa, el Dr. Masiakos supuso que Lindsey sufría una infección y recomendó que se sometiera a pruebas adicionales, específicamente una resonancia magnética (MRI) del abdomen.
Si bien la MRI reveló una infección tratable que explicaba los síntomas persistentes de Lindsey, también mostró algo mucho más alarmante e inesperado.
Lindsey tenía un tumor de dos pulgadas de largo en el páncreas.
Trasladada al Mass General
El Dr. Masiakos llamó de inmediato a los padres de Lindsey para darles la noticia de que había descubierto una masa en el páncreas de su hija.
“[Él] nos llamó y nos preguntó si estábamos solos. Entonces nos contó que Lindsey tenía un tumor en el páncreas”, dice Emily. “Nos dijo que íbamos a avanzar paso a paso. Primero le daríamos a Lindsey tiempo para recuperarse de la apendicectomía y luego, cuando estuviera lista, la trasladarían al Massachusetts General Hospital, en el centro de Boston”.
El Dr. La decisión del Dr. Masiakos de trasladar a Lindsey a Mass General le permitió seguir formando parte activa de su equipo de atención quirúrgica y, a la vez, hizo posible que la atendieran en una institución que cuenta con uno de los programas de mayor volumen en atención pancreática general.
Mientras Lindsey se recuperaba de su primera cirugía, el Dr. Masiakos consultó con Motaz Qadan, MD, PhD, cirujano pancreático de Mass General, quien revisó las imágenes de la MRI y confirmó que se trataba de un tumor pancreático distal no canceroso (benigno) ubicado en la cola del páncreas.
Tanto el Dr. Masiakos como el Dr. Qadan coincidieron en que la cirugía pancreática debía esperar hasta que Lindsey se hubiera recuperado lo suficiente de la infección, ya que la inflamación excesiva podría complicar la pancreatectomía.
“Tuvimos que encontrar un equilibrio entre darle a Lindsey tiempo suficiente para recuperarse de un proceso inflamatorio que podía causar complicaciones en una cirugía pancreática y no esperar demasiado para tratar un tumor que podía estar creciendo”, dice el Dr. Masiakos.
Con la llegada del otoño, Mark y Emily comenzaron a sentir ansiedad por saber cuáles serían los siguientes pasos en la atención de su hija. El Dr. Masiakos les aseguró que la espera antes de la cirugía de páncreas buscaba lograr el mejor resultado posible para Lindsey y los puso de inmediato en contacto con el Dr. Qadan, quien respondió sus preguntas sobre la cirugía.
“El Dr. Qadan me llamó ese mismo día”, dice Emily. “Y lo primero que me dijo por teléfono fue: ‘Lamento mucho que tengan que pasar por esto’ Y enseguida sentí que era un hombre compasivo que cuidaría de nuestra hija”.
Después de analizarlo en equipo, el Dr. Masiakos, el Dr. Qadan y los padres de Lindsey acordaron que la cirugía se realizaría ese otoño, en una fecha que interfiriera lo menos posible con la escuela.
Experiencia de alto volumen y atención coordinada
Mass General cuenta con el programa de cirugía robótica de más rápido crecimiento de New England, y el equipo quirúrgico determinó que la afección de Lindsey se trataría mejor mediante cirugía robótica. Su decisión de usar el robot para extirpar el tumor del páncreas de Lindsey tuvo dos motivos.
“Sabía que quería realizar [la cirugía] con una técnica mínimamente invasiva para que pudiera recuperarse mucho más rápido y retomar antes sus actividades habituales”, dice el Dr. Qadan. “Y al realizarla con asistencia robótica, también buscábamos preservar los vasos sanguíneos que llegan al bazo y así conservarlo”.
Las pancreatectomías a menudo implican la extirpación del bazo, lo que deja a los pacientes con un mayor riesgo de infección. Sin embargo, debido al tamaño de su masa y su posición en el páncreas, Lindsey pudo someterse a una pancreatectomía con preservación del bazo, un enfoque quirúrgico realizado regularmente por el equipo altamente especializado de Mass General.
Los equipos de cirugía pediátrica y pancreática estuvieron juntos en el quirófano durante la cirugía de Lindsey, lo que permitió reunir la experiencia de ambos equipos en un mismo lugar. El Dr. Masiakos marcó los puntos por donde entrarían los instrumentos robóticos en el abdomen de Lindsey, a través del ombligo, para reducir al mínimo las cicatrices. Con el robot, el Dr. Qadan desprendió con precisión y destreza el tumor de su páncreas sin afectar el bazo.
“De hecho, pudimos extraer el tumor directamente desde el ombligo de Lindsey, lo que significó una cicatriz mínima”, dice el Dr. Qadan. “Luego cerramos la incisión y fuimos a darles la buena noticia a sus padres: habíamos extirpado todo el tumor sin necesidad de quitarle el bazo”.
Lindsey está de pie entre sus dos cirujanos, el Dr. Motaz Qadan y el Dr. Peter Masiakos.
De regreso a la escuela cuatro días después de la cirugía
Como es típico en las pancreatectomías, Lindsey permaneció en Mass General para recuperarse después de su cirugía. Sin embargo, para gran sorpresa de sus padres, fue dada de alta apenas cuatro días después sin ningún signo de dolor, lo que le permitió regresar a la escuela menos de una semana después de la cirugía.
El uso del robot para realizar la cirugía, según el Dr. Masiakos, fue sin duda la mejor opción para tratar la afección de Lindsey. “Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría de la misma manera”, dice.
Hoy, casi dos años después, Lindsey disfruta de una vida activa y normal para una joven de 13 años. Desde entonces, ha vuelto a disfrutar de su pasatiempo estival favorito, el campamento de verano, y de las actividades compartidas de su familia, como jugar juegos de mesa y hornear postres.
“Es increíble la manera en que las diferentes subespecialidades [en Mass General] colaboran como un verdadero equipo”, dice Emily. “Como madre, lo único que una quiere es proteger a su hija, y ellos cuidaron de nuestra hija de maneras que nosotros no podíamos. Sentíamos que la cuidaban como si fuera su propia hija. Eso es todo lo que podíamos pedir, y estamos muy agradecidos”.
Lindsey Scheyer abraza un oso de peluche en su cama de hospital.