La historia de Morgan: Nadadora paralímpica gana dos medallas de oro tras amputaciones innovadoras
Morgan Stickney, una nadadora de 24 años de New Hampshire, superó dos amputaciones debajo de la rodilla para ganarse un lugar en el equipo de EE. UU. en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2021. Regresó a casa como doble medallista de oro: ganando el evento de 400 metros y nadando una emocionante última posta para asegurar una medalla de oro para el equipo de EE. UU. en el relevo combinado de 4x100.
El camino a Tokio fue desafiante y estuvo lleno de obstáculos. Tras un viaje de ocho años para recuperarse de lesiones misteriosas en ambos pies, Morgan se sometió a una innovadora cirugía de amputación conocida como amputación de Ewing en dos ocasiones distintas en el Brigham and Women’s Faulkner Hospital. Este procedimiento de vanguardia fue desarrollado principalmente por su cirujano, Dr. Matthew J. Carty, director del Programa de Reconstrucción de Extremidades Inferiores del Brigham, en colaboración con el Dr. Hugh Herr, del Centro de Biónica Extrema del MIT Media Lab.
Morgan es la primera persona en la historia en someterse a procedimientos de Ewing secuenciales. Ella pensó que su carrera como nadadora había terminado después de su segunda amputación. Pero con un propósito y una determinación singulares, completó una atención de rehabilitación intensiva en Spaulding Rehabilitation Network e hizo un regreso increíble.
Los Juegos Olímpicos me ayudaron a aprender más sobre mí misma en el sentido de que soy mucho más fuerte de lo que jamás hubiera imaginado. Nunca pensé que sobreviviría a una amputación, mucho menos a dos. Pero aquí estoy: no solo sobreviviendo, sino prosperando. Así que, sin importar lo que soporte en la vida, no permita que lo derribe.
Morgan Stickney
- Medallista de oro paralímpica
Una lesión en el pie desencadena un ciclo de cirugías y analgésicos
Cuando era adolescente, Morgan estaba clasificada como una de las 20 mejores nadadoras de estilo libre de Estados Unidos. Pero en 2013, sufrió una lesión menor en el pie: una fractura del hueso sesamoideo en el dedo gordo del pie izquierdo. Fue el comienzo de un ciclo de años de dolor, cirugías y analgésicos.
Morgan nadó durante tres años después de la lesión. Durante su primer año de universidad en 2016, el dolor empeoró. Los médicos extrajeron un segundo hueso sesamoideo fracturado, pero el alivio nunca llegó. La única opción de tratamiento restante era la medicación analgésica recetada.
El dolor de Morgan era constante. Su vida había cambiado tanto: la que alguna vez fue una atleta activa ahora necesitaba un scooter para desplazarse por el campus. Morgan estaba preocupada por la adicción a los opioides, la sobredosis y los efectos secundarios. Los analgésicos apagaron su personalidad, antes alegre, y le dificultaron concentrarse en las tareas y los exámenes.
Un punto de inflexión: La innovadora amputación de Ewing ofrece esperanza
Morgan desarrolló una infección por estafilococos en su pie lesionado en 2017. Desesperada por poner fin a sus contratiempos médicos y al dolor, investigó las opciones de amputación y se enteró del novedoso procedimiento de Ewing. En 2018, a los 20 años, tomó la difícil decisión de someterse a esta amputación de pierna por debajo de la rodilla, ofrecida por el Dr. Carty en Brigham and Women’s Faulkner Hospital.
Inspirado por pacientes que necesitaron amputaciones complejas tras el atentado del maratón de Boston y con el apoyo del Gillian Reny Stepping Strong Center for Trauma Innovation, el Dr. Carty y sus colaboradores reinventaron la forma en que se realizaba una amputación tradicional.
Realizó la cirugía por primera vez en el paciente Jim Ewing en 2016. Jim se había caído de un acantilado mientras escalaba, lo que le dejó daños graves en los nervios y los huesos de su pierna izquierda. La amputación de Ewing preserva de forma única la señalización normal entre los músculos y el cerebro. Permite utilizar una prótesis robótica de última generación, capaz de realizar movimientos naturales. Los pacientes pueden controlar la prótesis sin verla.
“En su estado no lesionado, el cuerpo humano es una máquina dinámica, compuesta por muchas partes móviles que funcionan en equilibrio y nos permiten hacer cosas asombrosas, como correr y bailar, a través de la interacción coordinada de nuestro cerebro y nuestros músculos”, explicó el Dr. Carty.
“Las amputaciones tradicionales interrumpen este estado dinámico. Como resultado, las personas con amputaciones de extremidades inferiores pierden la capacidad de controlar con precisión los músculos de sus piernas residuales y, lo que es más importante, pierden la capacidad de percibir dónde está su extremidad en el espacio sin mirarla”.
Investigación pionera y avances en la atención al paciente
El Dr. Carty, en sus primeras investigaciones, demuestra que la amputación de Ewing proporciona mejores resultados que una amputación convencional. Los pacientes tienen menos dolor fantasma y dolor en el miembro residual que otros amputados. La calidad de vida de casi todos los pacientes mejora drásticamente después de la operación de Ewing.
Para seguir avanzando en la atención al paciente, el Dr. Carty trabaja ahora en rediseñar el procedimiento de Ewing para personas con amputaciones de extremidades superiores.
Entrenamiento paralímpico complicado por otro contratiempo
Tras una ausencia de dos años en la natación, Morgan regresó a la piscina pocas semanas después de su cirugía. Sus tiempos de natación eran tan extraordinarios que recibió una invitación para unirse al programa de entrenamiento paralímpico de. EE. UU. Y lo mejor de todo es que ella volvió a ser feliz.
Morgan puso la mira en Tokio, pero pronto sintió un dolor familiar en su pie derecho. Sus peores temores se hicieron realidad cuando supo que ese pie se estaba muriendo. En el Brigham and Women’s Hospital, los médicos identificaron la causa raíz de su dolor que había confundido a otros: Morgan tenía una afección cardiovascular que bloqueaba el flujo sanguíneo hacia la parte inferior de sus piernas. Como paciente de Brigham and Women’s, Morgan recibió atención del equipo de medicina vascular y supo que su única opción de tratamiento era una segunda amputación debajo de la rodilla.
Dr. Carty realizó la segunda amputación de Ewing de Morgan en el Brigham and Women’s Faulkner Hospital en octubre de 2019. Su recuperación en Spaulding Rehabilitation Network implicó una terapia física intensiva. Le ayudó a aprender a navegar la vida sin ambas piernas.
A pesar de años de contratiempos inimaginables, Morgan regresó a los entrenamientos con una determinación inquebrantable. Su tenacidad la impulsó a superar todos los obstáculos y alcanzar su objetivo final: ganar el oro en Tokio.
“Los Juegos Olímpicos me ayudaron a aprender más sobre mí misma en el sentido de que soy mucho más fuerte de lo que jamás hubiera imaginado”, reflexionó Morgan. “Nunca pensé que sobreviviría a una amputación, mucho menos a dos. Pero aquí estoy: no solo sobreviviendo, sino prosperando. Así que, sin importar lo que soporte en la vida, no permita que lo derribe”.