Tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada (GAD)
Advertencia sobre el contenido: Se habla de ansiedad, depresión y suicidio.
Se estima que 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos presenta un trastorno de ansiedad.
Andrew J. Melaragno, MD, MS es un psiquiatra de Mass General Brigham que ejerce en Brigham and Women's Hospital y Brigham and Women's Faulkner Hospital. A continuación, analiza la historia de la ansiedad, comparte los síntomas que debe vigilar y destaca las opciones de tratamiento.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una sensación normal que todos experimentamos. Puede ir desde el nerviosismo ante situaciones cotidianas (como una primera cita) hasta un miedo intenso.
Cuando sentimos ansiedad, reaccionamos principalmente de una de cuatro maneras: luchar, huir, paralizarnos o intentar complacer. Esto se denomina nuestra “respuesta al miedo”.
“La respuesta al miedo puede ayudarnos a escapar de situaciones potencialmente mortales”, dice el Dr. Melaragno. “Puede motivarnos a planificar y rendir a un nivel alto”.
La ansiedad en sí no es peligrosa. Pero los trastornos de ansiedad pueden serlo. Las personas con trastornos de ansiedad sienten un miedo y una preocupación excesivos por amenazas tanto reales como imaginarias. Esto puede afectar el sueño. Puede causar depresión. Y, en algunos casos, puede llevar al suicidio.
Breve historia de la ansiedad
Los trastornos de ansiedad no son nuevos. De hecho, se han reconocido a lo largo de la historia. Lamentablemente, no se han comprendido bien, especialmente en lo que respecta a las mujeres.
Por ejemplo: Platón creía que la ansiedad, lo que llamaba “conductas histéricas”, era causada por el útero. Más tarde, Freud consideró que la ansiedad era una enfermedad exclusivamente femenina.
A mediados del siglo XX, los médicos probaban remedios como la hipnosis o sedantes potentes con la esperanza de tratar los trastornos de ansiedad.
Por suerte, a medida que avanzó la ciencia, estas teorías obsoletas fueron refutadas. Hoy comprendemos mucho mejor los complejos síntomas y la biología subyacente de los trastornos de ansiedad.
¿Cuáles son los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada?
El trastorno de ansiedad generalizada es una sensación persistente de ansiedad, miedo o temor. Puede sentirse como si siempre estuviera abrumado y no pudiera relajarse.
Entre los síntomas principales del trastorno de ansiedad generalizada se incluyen:
- Preocupaciones incontrolables
- Sentirse inquieto, tenso o nervioso
- Fatiga
- Problemas para dormir
- Dificultad para concentrarse o mantener la atención
- Irritabilidad o excitabilidad
¿Cómo se diagnostica un trastorno de ansiedad?
Si tiene síntomas de ansiedad, hable con su proveedor de atención primaria (PCP). Puede ponerlo en contacto con un proveedor de salud mental que lo ayude a determinar si tiene un trastorno de ansiedad. A menudo, comenzará a conocerlo mejor a usted y su afección mediante una conversación. Es posible que su proveedor quiera hablar sobre sus síntomas y cómo afectan su vida cotidiana. Puede hacerle una prueba o evaluación para conocer mejor la gravedad de sus síntomas.
Una vez que haya reunido suficiente información, su proveedor comparará sus resultados con criterios específicos y confirmará el diagnóstico.
Imagine que un trastorno de ansiedad es una herida sufrida en combate. El medicamento sirve como vendaje para la herida. Lo protege y evita que la herida empeore, pero, en última instancia, se necesitará algo más para tratar la herida abierta que hay debajo, y eso es la terapia.
Andrew J. Melaragno, MD, MS
- Psiquiatra, Mass General Brigham
¿Cómo se trata la ansiedad?
Los dos tratamientos principales para la ansiedad son la psicoterapia y los medicamentos. Lleva cierto tiempo determinar qué tratamiento es adecuado para usted. A menudo, lo más eficaz es combinar medicamentos y terapia.
“Imagine que un trastorno de ansiedad es una herida sufrida en combate”, dice el Dr. Melaragno. “El medicamento sirve como vendaje para la herida. Lo protege y evita que la herida empeore, pero, en última instancia, se necesitará algo más para tratar la herida abierta que hay debajo, y eso es la terapia”.
Los proveedores de salud mental continúan investigando y perfeccionando el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos de ansiedad.
Uno de los tipos de terapia más eficaces para la ansiedad es la terapia cognitivo-conductual (CBT). Y nuevas investigaciones indican que los programas intensivos de CBT con períodos breves de tratamiento diario pueden ser tan eficaces como las 12 a 20 semanas tradicionales de terapia semanal.
La estimulación magnética transcraneal (TMS) es otro enfoque terapéutico para tratar la ansiedad. La TMS utiliza imanes potentes para actuar sobre áreas específicas del cerebro. Esto modifica la actividad eléctrica del cerebro y puede restaurar eficazmente la integridad de sus conexiones.
Los investigadores también estudian cómo funcionan juntas estas terapias y comparan los medicamentos habituales con otras intervenciones, como el ejercicio físico, la atención plena, el yoga y el entrenamiento de la resiliencia.
“Aunque todavía no tenemos muchos datos sobre cómo esto mejora la salud mental, sigo recomendando con entusiasmo estas otras intervenciones a los pacientes porque son seguras, asequibles y ofrecen una amplia variedad de beneficios mentales y físicos”, dice el Dr. Melaragno.
En definitiva, cualquier paso hacia el tratamiento puede marcar una gran diferencia. Lo más importante es consultar con un experto sobre cuál es el mejor tratamiento para usted.