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Cómo romper el ciclo del dolor crónico

Mujer con dolor de espalda crónico sentada frente a un escritorio
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Hasta 50 millones de estadounidenses tienen dolor crónico en algún momento. Afecta a 1 de cada 5 personas en todo el mundo y es el principal motivo por el que las personas buscan tratamiento médico.

El dolor es una sensación personal. No puede medirse objetivamente y, aun así, puede tener un fuerte efecto negativo en el estado de ánimo, las relaciones con otras personas y el funcionamiento físico. También puede aislar a la persona y ser difícil de comprender para los demás. Cuando el dolor no se controla adecuadamente, a veces puede tener consecuencias devastadoras en la vida de las personas.

La mayoría de los pacientes que consultan a Zacharia Isaac, MD, especialista en atención de la columna y control del dolor de Mass General Brigham, tienen dolor crónico. El Dr. Isaac es jefe de atención de la columna y control del dolor en Spaulding Rehabilitation Hospital y vicepresidente asociado de Medicina Física y Rehabilitación en Brigham and Women’s Hospital. Sus pacientes suelen acudir a él cuando llevan meses, incluso años, con dolor de espalda o cuello. A menudo, es lo único en lo que pueden pensar.

Escucha empática: El primer paso hacia la recuperación del dolor crónico

El Dr. Isaac escucha atentamente mientras los pacientes le cuentan que pocas intervenciones han aliviado su dolor, como fisioterapia, inyecciones epidurales de esteroides, analgésicos, antidepresivos y, en algunos casos, psicoterapia. Reconoce sus dificultades y luego se compromete a ayudarlos a recuperar su vida.

Es una técnica bien conocida en medicina, denominada comunicación empática. Los proveedores de atención médica usan un lenguaje que favorece el proceso de recuperación al reforzar las fortalezas del paciente, validar su perspectiva y fomentar la autonomía. Es una atención compasiva, también conocida como buen trato con el paciente.

Las muchas causas posibles del dolor crónico

El Dr. Isaac explica a los pacientes los mecanismos por los que el cerebro y las vías nerviosas pueden mantenerlos atrapados en un estado de dolor crónico.

Después de conocer los antecedentes del paciente y comprender sus preocupaciones e inquietudes, el Dr. Isaac busca las causas del dolor, aunque no siempre es fácil. Tomemos como ejemplo el dolor de espalda. Hay numerosas causas posibles del dolor, entre ellas:

  • Deterioro de los discos de la columna vertebral
  • Hernia de disco. El núcleo interno de un disco puede herniarse (o sobresalir) y desencadenar una respuesta inflamatoria que lesiona los nervios de la columna.
  • Una articulación facetaria puede presentar osteoartritis. Esta es una pequeña articulación estabilizadora ubicada entre las vértebras.
  • Los ligamentos pueden lesionarse o distenderse.
  • Los músculos pueden sufrir esguinces o espasmos crónicos.
  • La compresión entre vértebras con artritis puede reducir el flujo sanguíneo a los nervios espinales y a la médula espinal.

El dolor crónico no implica necesariamente que haya daño

“La mayoría de las anomalías estructurales, incluidos los discos abultados, degenerados o herniados, no son la causa del dolor. Contrario a lo que se suele pensar, es posible tener una hernia de disco sin dolor”, dice el Dr. Isaac.

Dr. Isaac dice: “Los pacientes con dolor crónico que no tienen problemas estructurales importantes suelen sentirse sumamente frustrados. Van de un médico a otro, se hacen un estudio tras otro y no reciben respuestas definitivas ni soluciones de tratamiento. Estos pacientes se sienten aún más invalidados cuando sus médicos no pueden encontrar una causa identificable del dolor y sus amigos o familiares no logran comprender lo que están atravesando”.

Un dolor tan intenso e incapacitante puede iniciar un ciclo que provoque miedo y evite la actividad física. Esta conducta de evitación puede causar pérdida de acondicionamiento físico, alteraciones del sueño y cambios en la química cerebral; todo ello puede activar vías nerviosas que hacen que el dolor quede profundamente arraigado y se refuerce a sí mismo.

Dolor nociceptivo frente a dolor neuropático

En muchos casos de dolor crónico, la inflamación ha disminuido y los tejidos han sanado, pero el cerebro se ha vuelto hipersensible incluso a señales leves de dolor. La diferencia está entre el dolor nociceptivo —asociado con daño en los tejidos— y el dolor neuropático, que afecta al sistema nervioso.

El dolor neuropático implica vías del dolor que se han arraigado y reforzado con el tiempo. Si el dolor es constante y ha persistido durante más de 3 meses, probablemente sea una señal de dolor neuropático. Otras señales de dolor neuropático pueden incluir:

  • Es difícil saber qué empeora los síntomas.
  • Los síntomas pueden aparecer de manera impredecible.
  • El dolor empeora por la noche.
  • El dolor lo afecta emocionalmente.

Hay varios factores que pueden predisponer a una persona a presentar dolor neuropático, entre ellos:

  • Una química cerebral particular
  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Mala postura o músculos con poco acondicionamiento que pueden exponer ciertas estructuras a cargas anormales
  • Exposición a vibraciones de todo el cuerpo
  • Antecedentes de depresión o ansiedad

“El dolor neuropático se asocia con una zona del cerebro conocida como red neuronal por defecto, una parte del cerebro que está activa cuando nuestra mente divaga o soñamos despiertos. La mayor parte del tiempo, nuestra mente da vueltas a los problemas de la vida cotidiana. En los pacientes con dolor crónico, la red neuronal por defecto se concentra en el dolor”, dice el Dr. Isaac.

Cómo abordar el dolor crónico en varios niveles

El hábito de concentrarse en el dolor puede revertirse, dice el Dr. Isaac, pero puede llevar semanas o meses y requiere un enfoque con varias estrategias.

Las siguientes intervenciones abordan el complejo problema del dolor crónico en distintos niveles. Cada componente está diseñado para estimular la capacidad del cerebro de cambiar, conocida como neuroplasticidad.

  • Conocimiento: Recuerde que el dolor no implica necesariamente que haya daño y que las anomalías estructurales no predicen la intensidad del dolor. Reconozca que algunas ideas, temores o conceptos erróneos profundamente arraigados sobre el dolor pueden estar dificultando su recuperación.
  • Anatómico: Las deficiencias mecánicas se corrigen con ejercicios de fortalecimiento durante la fisioterapia o mediante programas de ejercicio en el hogar, además de prestar atención a la postura.
  • Bioquímico: La inflamación puede tratarse con medicamentos por vía oral o inyecciones de corticosteroides.
  • Neurológico: Conocimiento, ejercicio, meditación y sueño saludable
  • Cirugía: Algunos pacientes con estenosis espinal grave o hernias de disco pueden tener síntomas que se pueden corregir mediante cirugía.

“El último componente de la recuperación es el emocional. La forma en que una persona ‘afronta’ el dolor es muy importante”, dice el Dr. Isaac. “Algunas personas tienen dolor pero no les molesta, mientras que otras con el mismo dolor pueden verse abrumadas por el miedo, la preocupación y la ansiedad, e incluso por la depresión. En algunos casos, el componente emocional se aborda mediante estrategias de afrontamiento, como psicoterapia, terapia cognitivo-conductual, meditación y medicamentos”.

Romper el ciclo del dolor crónico es difícil. Requiere compromiso y determinación, pero he visto a pacientes liberarse del dolor crónico y recuperar su vida.

Zacharia Isaac, MD

  • Especialista en atención de la columna y control del dolor
  • Mass General Brigham

Ejercicio: Un componente clave de la recuperación del dolor crónico

No se puede exagerar la importancia del ejercicio físico para resolver el dolor de espalda. Muchas personas con dolor crónico de espalda o cuello dejan de hacer sus actividades habituales porque creen que podrían empeorar la situación. Sin embargo, según nuevas pautas del American College of Physicians, evitar la actividad física puede provocar atrofia de los músculos centrales y de la espalda que sostienen la columna vertebral.

Puede parecer contradictorio, pero debe mantenerse físicamente activo cuando tenga dolor, especialmente cuando tenga dolor. Según las investigaciones más recientes, es la forma más eficaz de superar un episodio de dolor de espalda.

“El ejercicio es clave para deshacer las vías del dolor crónico que se han arraigado. El ejercicio crea nuevas células cerebrales y vías nerviosas. También estimula el flujo sanguíneo y tiene un efecto antiinflamatorio en los discos de la columna vertebral”, dice el Dr. Isaac.

Otros beneficios del ejercicio para superar el dolor crónico incluyen mejoras en:

  • Masa muscular
  • Fuerza, flexibilidad, equilibrio y densidad ósea
  • Función y acondicionamiento cardíacos
  • Memoria
  • Estado de ánimo
  • Tolerancia al dolor (por ejemplo, los triatletas tienen mayor tolerancia al dolor)

Procure hacer entre 150 y 180 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana. Si siente dolor durante el ejercicio, intente seguir adelante dentro de lo tolerable. Debido al aumento del flujo sanguíneo, es probable que el dolor disminuya durante la actividad física.

A lo largo de las semanas y los meses, el dolor debería disminuir a medida que mejoran la fuerza y el acondicionamiento físico. Quizá aún más importante, también debería disminuir el miedo a la actividad o a lastimarse.

“No se equivoque: romper el ciclo del dolor crónico es difícil. Requiere compromiso y determinación, pero he visto a pacientes liberarse del dolor crónico y recuperar su vida”, dice el Dr. Isaac.