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Terapia dirigida vs. Inmunoterapia para el cáncer

Colaboradoras
Sara Cobb, RN, y Susan Saintiche, RN
Una enfermera sostiene un portapapeles y habla con un paciente sobre el plan de tratamiento

Si le diagnosticaron cáncer, probablemente una de sus primeras preguntas sea: “¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?” Su equipo de atención oncológica puede recomendar opciones conocidas, como cirugía, quimioterapia y radiación. También puede hablarle sobre la inmunoterapia o la terapia dirigida, nuevos tipos de tratamiento que son muy eficaces contra ciertos tipos de cáncer.

“Estamos viendo tratamientos nuevos y en evolución para combatir el cáncer que antes no teníamos. Pueden brindarle una mejor calidad de vida, prolongarla y, en algunos casos, curarlo”, señala Susan Saintiche, RN, especialista en práctica de enfermería del Cellular Immunotherapy Program de Mass General Brigham Cancer Institute. “El futuro es la personalización de la atención médica. Ambos tratamientos son formas de atención individualizada porque aprovechan ciertas características únicas del cáncer de una persona para combatir la enfermedad.”

Estos tratamientos avanzados funcionan de maneras diferentes, explican Saintiche y Sara Cobb, RN, especialista en práctica de enfermería de Mass General Brigham Cancer Institute y gerente de enfermería clínica del Cellular Immunotherapy Program.

¿Qué es la inmunoterapia?

La inmunoterapia es un grupo de tratamientos que puede ayudar a su propio sistema inmunitario a encontrar y combatir las células cancerosas. El sistema inmunitario existe para protegerlo de infecciones y enfermedades. Sin embargo, a veces las células cancerosas tienen características especiales que las ayudan a resistir el sistema inmunitario.

¿Cómo funciona la inmunoterapia? Puede ayudar al organismo a producir más células inmunitarias o células inmunitarias más fuertes. También puede ayudar al sistema inmunitario a localizar las células cancerosas que intentan ocultarse.

“Cuando se enferma, el organismo reconoce el virus o la bacteria y los combate. Lo mismo ocurre con el cáncer: el organismo reconoce las células anormales”, explica Saintiche. “Pero el cáncer crea un entorno tóxico para las células inmunitarias. Estas quedan, en cierto modo, inmovilizadas y no pueden cumplir su función. La inmunoterapia ayuda a potenciar las células que destruyen el cáncer para que puedan combatirlo.”

La inmunoterapia puede mejorar la supervivencia al cáncer, a menudo con menos efectos secundarios que otros tipos de tratamiento contra el cáncer, como la quimioterapia. Además, puede tener efectos duraderos y evitar que el cáncer se propague o reaparezca. “En algunos casos, genera una respuesta duradera que mantiene el cáncer bajo control. En otros casos, es una cura que dura el resto de la vida de la persona”, señala Cobb.

Tipos de inmunoterapia contra el cáncer

Hay varios tipos de inmunoterapia que funcionan de distintas maneras:

  • Inhibidores de puntos de control: Los puntos de control inmunitarios evitan que las respuestas inmunitarias sean tan intensas que dañen las células sanas, de manera similar a los frenos de un automóvil. Las células cancerosas pueden aprender a usar estos puntos de control para impedir que el sistema inmunitario las ataque. Los inhibidores de puntos de control bloquean esos puntos y permiten que las células inmunitarias respondan contra las células cancerosas.
  • Terapia de células T con receptor de antígeno quimérico (CAR): Este tipo de inmunoterapia también se conoce como terapia de células T con CAR. Consiste en extraer algunas de sus propias células inmunitarias (células T), modificarlas genéticamente para que encuentren y destruyan las células cancerosas, y luego volver a introducirlas en su cuerpo.
  • Tratamientos con citocinas: Las citocinas son proteínas que le indican al sistema inmunitario que cumpla su función. Algunas citocinas pueden producirse en un laboratorio y luego administrarse como tratamiento contra el cáncer.
  • Inmunomoduladores: Los medicamentos inmunomoduladores ayudan a potenciar el sistema inmunitario de distintas maneras. Por ejemplo, pueden ayudar al organismo a producir más glóbulos blancos para combatir el cáncer. También pueden impedir que los tumores formen nuevos vasos sanguíneos, que necesitan para crecer.
  • Anticuerpos monoclonales: El sistema inmunitario produce anticuerpos para atacar elementos perjudiciales, como los gérmenes y las células cancerosas. Los anticuerpos monoclonales son proteínas que los científicos pueden fabricar para que actúen como anticuerpos humanos naturales. Un anticuerpo monoclonal puede considerarse una inmunoterapia o una terapia dirigida, según cómo se use. En la inmunoterapia, los anticuerpos monoclonales marcan las células cancerosas para que el sistema inmunitario pueda detectarlas.
  • Vacunas: La mayoría de las personas conocen las vacunas que ayudan a prevenir infecciones. Sin embargo, también existen vacunas que ayudan a prevenir o tratar ciertos tipos de cáncer.

¿Qué es la terapia dirigida contra el cáncer?

Algunas células cancerosas tienen determinadas proteínas que las ayudan a crecer. La terapia dirigida interfiere con esas proteínas. Esto es diferente de la quimioterapia, cuyo objetivo es destruir las células cancerosas. También es diferente de la inmunoterapia, que utiliza el sistema inmunitario para combatir el cáncer.

¿Cómo funciona la terapia dirigida? Puede:

  • Interrumpir las señales que las células cancerosas usan para comunicarse, crecer y dividirse
  • Impedir que los tumores formen nuevos vasos sanguíneos, que necesitan para crecer, o destruir los vasos sanguíneos existentes del tumor
  • Llevar toxinas hasta las células cancerosas para provocar su muerte
  • Privar a las células cancerosas de las hormonas que algunos tumores necesitan para crecer (por ejemplo, el cáncer de mama y el cáncer de próstata)

La terapia dirigida causa menos daño a las células normales que otros tratamientos, lo que puede significar menos efectos secundarios.

Tipos de terapia dirigida

Hay dos tipos principales de terapias dirigidas: medicamentos de moléculas pequeñas y anticuerpos monoclonales.

  • Inhibidores de la angiogénesis: Estos medicamentos de moléculas pequeñas impiden que un tumor forme nuevos vasos sanguíneos.
  • Anticuerpos monoclonales: Cuando los anticuerpos monoclonales se usan como terapia dirigida, se unen a objetivos específicos de las células cancerosas. Una vez que se unen, pueden interferir con el crecimiento del cáncer, destruir las células o hacer que se autodestruyan.
  • Inhibidores del proteasoma: Este tipo de tratamiento altera las funciones de las células y provoca la muerte de las células cancerosas.
  • Inhibidores de la transducción de señales: Estos interrumpen las señales que las células cancerosas usan para comunicarse y propagarse.

Confíe en su equipo. Sus integrantes saben qué tratamiento será el mejor para usted y su cáncer. Ya sea terapia dirigida o inmunoterapia, debe funcionar para usted y para su tipo específico de cáncer.

Susan Saintiche, RN

  • Especialista en práctica de enfermería, Mass General Brigham

Efectos secundarios de la inmunoterapia y la terapia dirigida

En general, ambos tipos de tratamiento se toleran bien, señalan Cobb y Saintiche. Sin embargo, pueden causar efectos secundarios y, en raras ocasiones, complicaciones graves. Su equipo lo supervisa atentamente para ayudarlo a controlar cualquier efecto secundario o complicación y determinar si el tratamiento está funcionando.

La inmunoterapia y la terapia dirigida pueden causar:

  • Síntomas parecidos a los de la gripe, como fatiga, fiebre, escalofríos y dolores corporales
  • Palpitaciones cardíacas o cambios en la presión arterial
  • Dolor, sensibilidad o hinchazón en el lugar de la inyección
  • Reacciones cutáneas, como sarpullido, sequedad, picazón, enrojecimiento o sensibilidad a la luz
  • Síntomas gastrointestinales, incluidos náuseas, vómitos y diarrea

Entre las complicaciones poco frecuentes pero graves se incluyen efectos en el cerebro y el sistema nervioso, el sistema inmunitario, el corazón y los pulmones.

¿Qué tratamiento contra el cáncer debo elegir?

No hay dos cánceres iguales. Su equipo de atención oncológica tendrá en cuenta varios factores para elaborar un plan individual de tratamiento contra el cáncer. Este puede incluir inmunoterapia, terapia dirigida, cirugía, quimioterapia y radiación, o una combinación de estas opciones.

Su equipo de atención oncológica puede recomendar inmunoterapia o terapia dirigida según:

  • El tipo de cáncer (por ejemplo, cáncer de pulmón o cáncer de mama)
  • Qué tan avanzado está el cáncer (lo que se conoce como estadio)
  • El tratamiento o los tratamientos que ya recibió
  • Los resultados de pruebas que muestran si el cáncer tiene ciertas características (a menudo llamadas biomarcadores) que harían eficaces estos tratamientos

Saintiche y Cobb destacan que el mejor tipo de tratamiento contra el cáncer para usted es aquel que su equipo de tratamiento elabora con su participación como parte de una atención coordinada.

“Confíe en su equipo”, señala Saintiche. “Sus integrantes saben qué tratamiento será el mejor para usted y su cáncer. Ya sea terapia dirigida o inmunoterapia, debe funcionar para usted y para su tipo específico de cáncer.”

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