Cómo prevenir y tratar la periostitis tibial
Jon Mousette, ATC
¿Es usted una de las muchas personas a las que les duelen las espinillas cuando hacen ejercicio? Entonces, es posible que tenga periostitis tibial.
“Si es atleta o una persona activa, probablemente conozca a alguien que haya sufrido el dolor de esta lesión o lo haya experimentado usted mismo”, dice Jon Mousette, ATC, entrenador atlético de Mass General Brigham.
Mousette explica qué es exactamente la periostitis tibial, cuáles son sus causas y cómo puede tratarla —o prevenirla— en el futuro.
¿Qué es la periostitis tibial?
El término médico correcto para la periostitis tibial es síndrome de estrés tibial medial. Es una inflamación de los músculos, los tendones y el tejido óseo alrededor de la tibia.
“Shin splints” se convirtió en un término más común para esta afección y describe el dolor localizado en la parte interna de la tibia, o “hueso de la espinilla”. Por lo general, el dolor comienza como una molestia por sobrecarga. Si no se trata, puede intensificarse e impedirle físicamente continuar con su deporte o actividad preferida.
Los síntomas de la periostitis tibial pueden variar de una persona a otra, desde un dolor sordo hasta un dolor agudo y punzante. La mayoría de las veces podrá identificar una zona sensible en la parte interna de la espinilla inferior.
Factores de riesgo de la periostitis tibial
Algunos factores de riesgo de la periostitis tibial incluyen:
- Un aumento repentino de la intensidad del entrenamiento o deporte
- Sobreentrenamiento
- Correr, como en carreras a campo traviesa, tanto si es principiante como corredor experimentado
- Correr sobre superficies duras y planas, como hormigón o asfalto
- Tener pies planos o arcos altos
- Entrenamiento militar
Prevención de la periostitis tibial
La prevención es un componente importante para mantener las espinillas en buen estado. Hacer un buen calentamiento antes de entrenar puede ayudar a preparar gradualmente los músculos para la actividad física. En general, los estiramientos y el uso de un rodillo de espuma también ayudarán a mantener sanos los músculos.
Si la prevención no es suficiente, algunas medidas sencillas pueden ayudar a aliviar las molestias de la periostitis tibial antes de que el dolor empeore demasiado. El calzado adecuado es muy importante para prevenir lesiones.
“Cambie el calzado a medida que se desgaste, de la misma manera que cambiaría los neumáticos de su automóvil”, dice Mousette. “Cuantas más millas recorra, antes puede ser necesario reemplazarlo. Además, asegúrese de usar el calzado correcto. No existe un único calzado adecuado para todos los pies, y puede ser útil que un profesional determine cuál es la talla y el nivel de apoyo que mejor se ajustan a sus necesidades”.
Otros consejos de prevención incluyen:
- Agregue entrenamiento con pesas a su rutina. Este entrenamiento fortalecerá otras zonas del cuerpo y le permitirá protegerse de las lesiones. Recuerde que desarrollar fuerza lleva tiempo. Concentrarse en los músculos y permitir que el cuerpo se fortalezca puede ayudar a prevenir lesiones futuras.
- Aumente gradualmente su nivel de actividad según lo permita su cuerpo. Si está acostumbrado a correr 2 millas por vez, su cuerpo no está preparado para correr un maratón al día siguiente. Sobrecargar el cuerpo puede afectar las espinillas. Si las espinillas empiezan a doler y sentirse cansadas, permítales descansar.
- Cambie temporalmente de actividad. Esto le permite fortalecerse y, al mismo tiempo, puede disminuir la carga sobre las espinillas cansadas. Andar en bicicleta, nadar y usar la máquina elíptica pueden ser excelentes formas de hacer entrenamiento cruzado y permitir que el cuerpo sane.
- RICE (reposo, hielo, compresión y elevación). Descansar, aplicar hielo, usar compresión y elevar las piernas puede ayudarle a controlar la periostitis tibial y prevenir el dolor persistente.
Su equipo de tratamiento le ayudará a descartar una lesión más grave, como una fractura por estrés u otras afecciones médicas. En última instancia, [su entrenador atlético está] allí para ayudarle y lograr que vuelva al juego.
Jon Mousette, ATC
- Entrenador atlético, Mass General Brigham
Tratamiento de la periostitis tibial
- Crioterapia. El uso de hielo, también conocido como crioterapia, puede ser beneficioso para reducir el dolor asociado con la periostitis tibial. Al aplicar hielo, asegúrese de seguir la regla 20/20: aplique hielo durante 20 minutos, retírelo y espere al menos 20 minutos antes de volver a aplicarlo. De esta manera, la pierna puede calentarse, se restablece la circulación sanguínea y mejora la cicatrización. Además, hacer ejercicios de amplitud de movimiento entre las aplicaciones de hielo permitirá que los músculos funcionen mejor.
- Eleve las piernas por encima del nivel del corazón. Mientras la pierna está elevada, haga círculos en el aire con los dedos del pie, comenzando con círculos pequeños y aumentando gradualmente el tamaño. También puede “trazar” en el aire las letras del alfabeto o escribir su nombre. La gravedad permite que disminuya la hinchazón de la pierna y que el líquido salga de la zona. Reducir la hinchazón también puede ayudar a disminuir el dolor.
- AINE. El uso de medicamentos AINE (antiinflamatorios no esteroideos), como ibuprofeno o Advil, también ayudará a reducir el dolor y la hinchazón generales. Siga las indicaciones del envase del medicamento y tómelo cada cierta cantidad de horas según se indique. Esto puede ayudar a mejorar los síntomas y permitirle retomar gradualmente sus actividades. Consulte a su médico para asegurarse de que no tenga otras afecciones que le impidan tomar estos medicamentos.
Estos tratamientos son buenas opciones para probar en casa, pero si los síntomas persisten, quizá sea momento de buscar ayuda profesional.
¿Cuándo es el momento de buscar atención médica por la periostitis tibial?
Si ha intentado tratar la periostitis tibial en casa sin ninguna mejoría, puede ser un buen momento para comunicarse con su equipo de atención.
Para atletas jóvenes o universitarios, el entrenador atlético de la escuela es un excelente recurso inicial, ya que puede revisar sus signos y síntomas y evaluar las opciones de tratamiento. Puede recomendarle comunicarse con su proveedor de atención primaria (PCP) o con un proveedor de ortopedia, o incluso recomendar fisioterapia. También puede recomendar plantillas ortopédicas y realizar un análisis detallado de su forma de caminar o correr para orientarlo.
“Su equipo de tratamiento le ayudará a descartar una lesión más grave, como una fractura por estrés u otras afecciones médicas”, dice Mousette. “En última instancia, todos están allí para ayudarle y lograr que vuelva al juego”.