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Lesiones por estrés óseo: Prevención y recuperación

Una persona corre al aire libre durante el otoño
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Una lesión por estrés óseo puede afectar cualquier parte de un hueso: el revestimiento del hueso o la médula ósea (tejido blando dentro de los huesos) pueden inflamarse, o la parte dura del hueso puede fracturarse.

Estas lesiones tienen la misma causa de origen. “Son lesiones por uso excesivo: el hueso no tiene tiempo suficiente para recuperarse del esfuerzo al que se lo somete. Con el tiempo, el estrés provoca una lesión progresiva en el hueso”, explica Haylee E. Borgstrom, MD, especialista en medicina deportiva de Mass General Brigham.

Las lesiones por estrés óseo afectan a una amplia variedad de personas activas, desde deportistas profesionales, de escuela secundaria y universitarios hasta personas que hacen ejercicio los fines de semana. De hecho, hasta el 20 % de las lesiones tratadas en clínicas de medicina deportiva son fracturas por estrés.

Factores de riesgo de estrés óseo

La mayoría de las personas con una lesión por estrés óseo nota un dolor que empeora cuanto más usa el hueso afectado, afirma la Dra. Borgstrom. Los huesos con mayor probabilidad de sufrir una lesión por estrés dependen del deporte o la actividad y de las partes del cuerpo que más se utilicen. “Comprender los factores de riesgo comunes permite a los médicos estar atentos a posibles problemas y centrarse en la prevención”, agrega.

Estas lesiones son más comunes en personas que practican ciertos deportes:

  • Correr, caminar y practicar deportes de impacto que involucran las piernas puede causar lesiones en la cadera, el fémur, la espinilla o el pie.
  • Sóftbol, béisbol, tenis, esgrima y voleibol, en los que se usan excesivamente los brazos, pueden ejercer estrés sobre el codo.
  • Golf y remo, que requieren movimientos repetitivos del tronco, pueden causar fracturas de costillas.

El riesgo de lesiones también depende de cómo alimenta y utiliza su cuerpo, afirma la Dra. Borgstrom. Entre las conductas que pueden contribuir a una fractura por estrés óseo se incluyen:

  • Entrenar en exceso, como correr muchas millas por semana o aumentar el ejercicio demasiado rápido
  • Hacer ejercicio sobre superficies duras, como cemento y asfalto, que absorben menos impacto
  • Debilidad muscular y músculos que no son lo suficientemente fuertes para soportar la carga
  • Huesos débiles relacionados con afecciones médicas como la osteoporosis, la deficiencia de vitamina D o los trastornos de la alimentación
  • Nutrición deficiente o una cantidad insuficiente de calorías para aportar suficiente energía

Si algo le duele, haga una pausa en su actividad habitual y pruebe otra cosa; luego vea cómo se siente.

Haylee E. Borgstrom, MD

  • Especialista en medicina deportiva, Mass General Brigham

Cómo protegerse de las fracturas por estrés óseo

Si es una persona activa y le preocupa someter sus huesos a demasiado estrés, puede tomar algunas medidas sencillas para prevenir lesiones. El Dr. Borgstrom recomienda:

  • Nutrición adecuada: Alimente su cuerpo adecuadamente, con suficientes calorías para sostener su actividad.
  • Combine distintos tipos de entrenamiento: Pruebe deportes que ejerciten distintas partes del cuerpo. El entrenamiento de resistencia es una excelente manera de desarrollar músculos que sostienen los huesos y reducen el estrés sobre ellos.
  • Descanse y recupérese: Esto puede ser tan simple como entrenar día por medio o algo más considerable, como tomarse varias semanas de descanso entre temporadas deportivas.
  • Deténgase si siente dolor: Un dolor nuevo o que empeora progresivamente es la manera en que su cuerpo le indica que está haciendo demasiado ejercicio. “Si algo le duele, haga una pausa en su actividad habitual y pruebe otra cosa; luego vea cómo se siente”, aconseja la Dra. Borgstrom.

Evaluación y recuperación de las lesiones por estrés óseo

Si sospecha que una lesión por uso excesivo está causando dolor relacionado con la actividad que no desaparece con el descanso, la Dra. Borgstrom recomienda agendar una cita con un especialista en medicina deportiva.

Su médico hará lo siguiente:

  • Evaluar los factores de riesgo subyacentes
  • Realizar un examen físico
  • Evaluar la fuerza muscular

A menudo, su médico puede hacer el diagnóstico en el consultorio sin necesidad de más pruebas. “Es posible que se necesiten una radiografía, un estudio de MRI y análisis de sangre si la recuperación no progresa como esperamos con el descanso y la recuperación adecuados”, afirma la Dra. Borgstrom.

Su médico puede sugerirle que se tome un tiempo sin practicar el deporte o la actividad que causó la lesión, además de fisioterapia o un programa de ejercicios en casa. Algunas lesiones requieren una bota para caminar o muletas para quitar presión del hueso y permitir que sane.

La inflamación del revestimiento del hueso o de la médula ósea generalmente tarda entre 4 y 6 semanas en sanar. Una fractura por estrés podría dejarlo fuera de actividad durante varios meses. Con la atención adecuada, la mayoría de las personas se recupera de las lesiones por uso excesivo y regresa gradualmente a su nivel completo de actividad.

“Si no sana con el tiempo o la fractura se encuentra en una zona de alto riesgo, es posible que necesite cirugía para reparar el hueso”, afirma la Dra. Borgstrom. En este caso, se colocan clavijas u otros dispositivos dentro del cuerpo, atravesando la fractura, para sostener el hueso mientras sana.

“El objetivo es permitir que la lesión sane para que pueda volver a practicar su deporte”, afirma la Dra. Borgstrom. “Cuanto antes las tratemos, más rápido sanan”.

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