Las parejas LGBTQ+ enfrentan barreras para acceder a tratamientos de fertilidad
Formar una familia es una decisión compleja y altamente personal. Para las parejas LGBTQ+ que desean tener hijos biológicos, los tratamientos de preservación de la fertilidad suelen ser la respuesta. Estos tratamientos permiten que las personas recolecten y almacenen sus óvulos o esperma para uso futuro. ¿Pero tienen todos igual acceso a estos tratamientos?
Andrew Shin, estudiante de la Facultad de Medicina de Harvard, se interesó en cómo las leyes y regulaciones afectan a las diversas poblaciones que podrían utilizar estos servicios. En los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) regula el uso de óvulos y esperma en los tratamientos de preservación de la fertilidad.
Junto con sus coautores Martin Kathrins, MD, urólogo de Mass General Brigham que atiende pacientes en el Brigham and Women’s Hospital, y Alex S. Keuroghlian, MD, psiquiatra de Mass General Brigham que atiende pacientes en el Massachusetts General Hospital, Shin decidió estudiar cómo las políticas afectan la banca de esperma y el almacenamiento de esperma.
Publicaron un artículo reciente en LGBT Health detallando sus hallazgos. Descubrieron que las regulaciones de la FDA han creado barreras sistemáticas para los pacientes con diversidad sexual y de género. Las regulaciones hacen que sea más difícil y, a menudo, más costoso para ellos acceder a la banca de esperma y a su almacenamiento.
“Nuestro artículo destaca que, históricamente, esta ha sido una población muy oprimida. Este es un servicio que afecta múltiples facetas de la comunidad LGBTQ+: mujeres transgénero, hombres gais e individuos intersexuales”, explica Shin. “Las regulaciones resultan en discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género, porque las parejas heterosexuales cisgénero no tienen estos problemas en absoluto”.
Tratamientos de preservación de la fertilidad
Los métodos de preservación de la fertilidad incluyen:
- Congelación de óvulos o embriones
- Preservación de tejido de los ovarios
- Congelación de esperma
- Extracción de esperma
Las personas que pueden beneficiarse de la preservación de la fertilidad incluyen a cualquiera que desee retrasar la formación de una familia, o pacientes con cáncer u otras afecciones crónicas que pueden afectar la fertilidad.
Para parejas del mismo sexo o de género no binario, la preservación de la fertilidad les permite utilizar óvulos o esperma de un miembro de la pareja. Las muestras se combinan luego con óvulos o esperma de donantes para crear un embrión. Para parejas en las que ambos miembros producen esperma, una gestante subrogada llevaría entonces el embrión en nombre de la pareja.
Regulaciones de preservación de la fertilidad
Bajo la política de la FDA, los donantes de tejidos reproductivos se clasifican en tres categorías. Cada categoría tiene diferentes regulaciones para la evaluación y las pruebas de enfermedades infecciosas como el HIV y la sífilis.
- Donantes para parejas sexualmente íntimas: Para parejas heterosexuales, esto sería un hombre que dona esperma a su pareja femenina. Debido a que se asume que ambos miembros de la pareja tienen el mismo estado de infección de transmisión sexual (STI), la FDA no requiere ninguna evaluación o prueba adicional
- Donantes dirigidos: Un amigo, familiar o donante previamente seleccionado conocido por los futuros padres. Estas donaciones requieren evaluaciones y pruebas adicionales para el HIV, hepatitis, sífilis, clamidia y gonorrea.
- Donantes anónimos: Un donante de óvulos o esperma desconocido para los futuros padres. Además de la evaluación y las pruebas para los donantes dirigidos, los donantes anónimos también deben repetir los procedimientos de prueba después de 6 meses. Sus muestras donadas se ponen en cuarentena antes de que puedan ser donadas.
No todos los centros de fertilidad hospitalarios o sin fines de lucro aceptan donantes dirigidos o anónimos. Existen costos mayores por las pruebas adicionales y el almacenamiento de esperma durante la cuarentena. Las personas en esta situación pueden tener que usar una clínica privada, que a menudo es más costosa, especialmente si su cobertura de seguro no aplica.
“Es posible que las instalaciones individuales no tengan la capacidad para llevar a cabo estos tipos de donaciones. Esto impone una mayor carga de pruebas a estas poblaciones diversas. Esto hace que el proceso de preservación de la fertilidad sea mucho más difícil de acceder para ellos”, dice Shin.
“He visto a pacientes enojarse y frustrarse al enfrentar estos problemas. Me gustaría ver que los futuros pacientes eviten la frustración de ser rechazados para la preservación de la fertilidad”, agrega el Dr. Kathrins.
Los hombres gais, las mujeres transgénero y las personas intersexuales pueden tener dificultades para acceder a tratamientos de preservación de esperma.
Un ejemplo del impacto de las regulaciones
Para ilustrar sus hallazgos en el artículo, Shin y los Dres. Kathrins y Keuroghlian desarrollaron un ejemplo teórico. Cal es un hombre gay cisgénero de 31 años que está casado con su esposo cisgénero. Cisgénero se refiere a personas cuya identidad de género es la que se les asignó al nacer, o que no son transgénero.
A Cal le diagnosticaron cáncer colorrectal y le informaron que la quimioterapia podría afectar su fertilidad. Él y su esposo deciden preservar el esperma de Cal en caso de que quieran formar una familia en el futuro. La pareja buscaría entonces una donante de óvulos y una gestante subrogada para llevar a cabo el embarazo.
Debido a que el esposo de Cal es un hombre que no puede quedar embarazado, la persona que recibe su muestra de esperma técnicamente no es su pareja sexual íntima. La pareja tampoco ha identificado aún a una donante de óvulos o una gestante subrogada. Según la política de la FDA, la muestra de esperma de Cal se clasifica como una donación anónima, aunque está destinada a ser utilizada por una pareja casada y comprometida para formar una familia.
Desafortunadamente, el hospital que trata a Cal no procesa donaciones de esperma anónimas. Él y su esposo terminan teniendo que buscar atención a través de una clínica de fertilidad privada, lo cual cuesta sustancialmente más.
Cal y su esposo son un ejemplo hipotético, pero su experiencia se basa en la realidad. “Este es un escenario muy plausible que podría ocurrir bajo las pautas actuales. Hemos visto elementos de esta situación en la vida real. Fue muy molesto para los pacientes”, dice Shin.
“La política está amañada en contra de una población ya minorizada”, señala el Dr. Keuroghlian.
Posibles soluciones para garantizar la equidad en los tratamientos de preservación de la fertilidad
En el artículo, Shin, el Dr. Kathrins y el Dr. Keuroghlian recomiendan cambios en la política para aumentar el acceso para aquellas personas que producen esperma y cuyas parejas también lo producen. Recomiendan lo siguiente:
- La FDA debería exigir que todas las prácticas de fertilidad brinden igualdad de acceso al tratamiento, independientemente del estado del donante.
- La FDA debería permitir más matices en los requisitos de pruebas para muestras de fertilidad. Se debe considerar el historial médico del paciente, incluido su estado civil.
- La FDA debería ajustar las categorías de donantes para reconocer a las personas con diversidad sexual y de género que pueden estar utilizando estos métodos.
Puede pasar un tiempo antes de que las poblaciones afectadas vean algún cambio en la política. “Las agencias federales no cambian muy fácilmente. Las pautas de donación de sangre para hombres homosexuales solo han cambiado recientemente después de varias décadas de defensa y un gran movimiento social detrás del problema”, dice Shin.
Mientras tanto, los autores esperan que su estudio genere conciencia sobre este problema. Idealmente, los pacientes no serán tomados por sorpresa al buscar tratamientos de preservación de la fertilidad.
“Muchos proveedores pueden no estar al tanto de estas políticas o de cómo afectan a sus pacientes. Queríamos iniciar esta conversación desde una perspectiva de equidad. Con suerte, a medida que más personas se vuelvan conscientes de este problema, habrá más apoyo para un cambio de política en el futuro”, dice el Dr. Kathrins.