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Cambio climático y salud: Cómo manejar los efectos en la salud en un mundo que se calienta

Muchas manos sostienen un globo terráqueo contra un fondo de mar y cielo.

La evidencia científica es clara: La temperatura de la Tierra está aumentando más rápido que en cualquier momento de los últimos 10,000 años. Ese aumento está provocando cambios drásticos en el planeta y en las personas que viven en él.

“El cambio climático ya está afectando la salud”, dice Wynne Armand, MD, médica de medicina interna de Mass General Brigham y directora asociada de Center for the Environment and Health en Massachusetts General Hospital.

Esos efectos pueden parecer abrumadores y, a veces, inevitables. Pero, al comprender los riesgos del cambio climático para la salud, puede tomar medidas para protegerse y proteger el planeta.

¿Qué es el calentamiento global?

Desde mediados del siglo XIX, la temperatura promedio del planeta ha aumentado de manera marcada y constante. Una gran cantidad de evidencia científica revela que los seres humanos somos los responsables. Los combustibles fósiles que quemamos para obtener energía liberan dióxido de carbono a la atmósfera y atrapan el calor.

Ese calor está transformando nuestro planeta, provocando olas de calor, fenómenos meteorológicos severos, deshielo de glaciares y aumento del nivel del mar. Estos cambios representan los mayores riesgos para las poblaciones vulnerables, incluidas las personas que no tienen vivienda estable, agua limpia o alimentos suficientes. Pero cualquier persona, en cualquier país, puede experimentar los efectos del cambio climático en la salud.

Con el aumento del calor y del dióxido de carbono en la atmósfera, las plantas producen más polen. Y la temporada de alergias se está alargando y dura más semanas o meses del año en muchos lugares.

Wynne Armand, MD

  • Médica de medicina interna, Mass General Brigham

¿Cómo afecta el cambio climático a la salud?

En América del Norte y en todo el mundo, el cambio climático representa un riesgo para la salud humana de diversas maneras:

Olas de calor

El riesgo más evidente del calentamiento global es el aumento del calor. “A medida que aumentan las temperaturas, estamos experimentando más olas de calor, con temperaturas más altas y de mayor duración”, dice la Dra.  Armand. El clima muy caluroso es más peligroso para los bebés y los adultos mayores. También puede ser peligroso para las personas embarazadas o que tienen una enfermedad crónica, y para quienes deben trabajar al aire libre. Las altas temperaturas pueden desencadenar ataques de asma y problemas respiratorios, ataques cardíacos y trabajo de parto prematuro. Las altas temperaturas, especialmente con mucha humedad, también pueden provocar un golpe de calor, una afección que ocurre cuando el cuerpo no puede enfriarse mediante la sudoración y su temperatura aumenta de forma peligrosa. Hacer ejercicio de manera segura cuando hace calor es una forma de ayudar a reducir el riesgo de golpe de calor.

Desastres naturales

Los investigadores predicen que el cambio climático traerá fenómenos meteorológicos más severos y eventos relacionados con el clima, como inundaciones, sequías, incendios forestales y tormentas más grandes y potentes. Estos eventos pueden causar lesiones graves y muertes, pérdida de vivienda y traumas duraderos en los sobrevivientes. Las inundaciones también pueden contaminar el agua y aumentar el riesgo de infecciones bacterianas y proliferaciones de algas nocivas que pueden enfermar a las personas.

Enfermedades infecciosas

A medida que el clima se calienta o los animales pierden sus hábitats naturales, se desplazan a nuevas zonas, incluidos animales como garrapatas y mosquitos que pueden transmitir enfermedades. Las garrapatas transmiten infecciones como la enfermedad de Lyme y la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas. Los mosquitos transmiten infecciones como el virus del Zika y el virus del Nilo Occidental. A medida que los inviernos se vuelven más suaves en muchas zonas, criaturas como las garrapatas y los mosquitos permanecen activas durante más tiempo, lo que prolonga la temporada en la que usted puede infectarse por una picadura de insecto. “Ya estamos observando cambios en los patrones geográficos y estacionales de estas enfermedades, y seguirán evolucionando”, dice la Dra.  Armand.

Asma y alergias

Los cambios en los patrones meteorológicos también pueden afectar las alergias estacionales. “Con el aumento del calor y del dióxido de carbono en la atmósfera, las plantas producen más polen”, dice la Dra.  Armand. “Y la temporada de alergias se está alargando y dura más semanas o meses del año en muchos lugares”. El polen y otros alérgenos pueden ser problemáticos para las personas con alergias estacionales. También pueden desencadenar exacerbaciones peligrosas en personas con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Contaminación del aire

La contaminación del aire y el cambio climático no son lo mismo, pero van de la mano. “Los combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático también causan contaminación del aire”, explica la Dra.  Armand. La contaminación del aire está relacionada con muchos problemas, entre ellos asma, cáncer de pulmón, accidente cerebrovascular, diabetes y demencia, además de parto prematuro y problemas del desarrollo en los niños. “Y con el calor extremo, la contaminación del aire empeora”, agrega.

Producción de alimentos

Los cambios en los patrones meteorológicos pueden provocar sequías, lluvias intensas e incendios forestales. Ese clima extremo puede dañar los cultivos y el ganado. Estos cambios pueden aumentar los precios de los alimentos y la inseguridad alimentaria, especialmente en las poblaciones vulnerables.

Cambio climático y salud mental

El cambio climático también puede afectar su salud mental. Las personas que sobreviven a desastres naturales como huracanes o tornados pueden desarrollar trastorno de estrés postraumático, por ejemplo. Pero no es necesario vivir un desastre para verse afectado. Las personas que viven en zonas con riesgo de eventos como incendios forestales pueden sentir ansiedad y estrés relacionados con esas amenazas. Además, el calor extremo puede empeorar las enfermedades mentales, señala la Dra.  Armand. “Las tasas de agresión y violencia, de hecho, aumentan durante las olas de calor”, afirma.

Cómo afrontar los efectos del cambio climático en la salud

Al considerar todas las maneras en que el cambio climático está afectando nuestras vidas, muchas personas sienten angustia por el futuro, algo que a menudo se denomina “ansiedad climática”. Sin duda, el cambio climático es un problema abrumador y angustiante. Pero las personas no están indefensas, dice la Dra.  Armand. Hay maneras de manejar los efectos del cambio climático en su propia vida y, al mismo tiempo, ayudar al planeta.

Haga un plan

Prepárese para saber qué hará durante fenómenos meteorológicos extremos, especialmente si vive en zonas con mayor riesgo de peligros como inundaciones o incendios forestales. Considere preparar una “bolsa de emergencia” con artículos esenciales que pueda tomar si necesita evacuar rápidamente. Si tiene familiares vulnerables al clima caluroso, averigüe de antemano dónde hay centros comunitarios de enfriamiento antes de una ola de calor.

Hable también con su médico sobre cualquier medicamento que usted o sus seres queridos tomen. “Ciertos medicamentos pueden hacer que las personas sean más vulnerables a un golpe de calor, por lo que conviene hablar sobre su riesgo”, dice la Dra.  Armand.

Revise la calidad del aire

Las aplicaciones meteorológicas suelen incluir información sobre la calidad del aire y los niveles de polen. Revise esos datos antes de salir. “Puede optar por no salir de excursión si la calidad del aire es mala o evitar caminar por zonas con más congestión vehicular y peor calidad del aire”, dice la Dra.  Armand. “Si hay mucho polen, mantenga las ventanas cerradas. Dúchese y póngase ropa limpia cuando entre a casa para no esparcir polen por el hogar”.

Mantenga alejados a los insectos

Protéjase de las picaduras de insectos cuando esté al aire libre. Tome medidas para reducir el riesgo de enfermedad de Lyme por picaduras de garrapatas, como usar repelente de insectos, mantener la piel cubierta y revisarse para detectar garrapatas. Si en su zona se presentan infecciones transmitidas por mosquitos, use repelente y evite salir al anochecer, cuando los mosquitos están más activos.

Elija opciones eléctricas

Las fuentes de energía renovable, como la solar y la eólica, crecen cada año. Puede ayudar a impulsar ese cambio eligiendo opciones eléctricas siempre que sea posible. Si va a comprar un automóvil nuevo o una secadora de ropa, considere una opción eléctrica en lugar de una que funcione con gas. “Si planifica con anticipación, puede buscar reembolsos y otros incentivos que hagan estas mejoras más asequibles”, dice la Dra.  Armand. Estas decisiones ayudarán a impulsar la transición hacia fuentes de energía más limpias y ecológicas.

También pueden mejorar su salud a corto plazo. “Por ejemplo, cambiar una estufa de gas por una eléctrica reducirá la contaminación del aire dentro del hogar, lo que beneficiará su salud”, agrega.

Elija alimentos de origen vegetal

La producción de carne es una de las principales causas de emisiones de gases de efecto invernadero. Las dietas con alto contenido de carne también se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y algunos tipos de cáncer. Elegir más comidas de origen vegetal beneficia tanto a su salud como al planeta. “Intente seguir una dieta más basada en plantas, con menos carne”, dice la Dra.  Armand. “No tiene que hacerse vegetariano para obtener los beneficios”.

Muévase

El ejercicio regular tiene muchísimos beneficios para el cuerpo y el cerebro. “Una forma de hacer más ejercicio es caminar en lugar de conducir, o caminar hasta el transporte público en vez de usar el automóvil”, dice la Dra.  Armand. “Obtendrá los beneficios de la actividad física y reducirá sus emisiones de carbono”.

Encuentre su comunidad

La ansiedad climática es un problema cada vez mayor. Una forma de combatirla es crear una comunidad en torno a la causa. “Hable con sus vecinos sobre las medidas que pueden tomar para reducir las emisiones de carbono en su comunidad”, dice la Dra.  Armand. “Crear una comunidad en torno a ese objetivo puede aumentar la resiliencia y ayudarle a afrontar el estrés”.

Además, nunca se sabe en quién puede influir cuando empieza a hablar sobre una vida sostenible, agrega. “La próxima persona con la que hable podría ser quien toma decisiones sobre los menús de todo el distrito escolar o un urbanista que pueda impulsar más carriles para bicicletas”, dice.

El cambio climático no es un problema que una sola persona pueda resolver por sí misma. Pero cada día podemos tomar decisiones que nos mantengan saludables a nosotros y a nuestro planeta.

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